Ver y no tocar. Mucho glam, mucho lujo y exquisitez a la vista pero lejos para el bolsillo. A una vendedora cuyo ingreso mensual es de 12,50 dólares, pagar una rejuvenecedora facial a 162,40 dólares de la onza (30 ml) se le hace imposible.
Cuánto quisiera un cubano poder retratar sus mejores momentos con una canon EOS, solo hasta darse cuenta que cuesta 7542 dólares lo que equivale a más de 30 años de trabajo ahorrando íntegramente su salario.
Nada más equivocado que toparse con el mal de lujo en un país fundamentado sobre ideales de ?igualdad social?, viendo como las propias fuerzas armadas convertidos en mercaderes han transformado una esquina histórica en una vitrina del capitalismo más ?rancio?.
Un reportaje de The Associated Press, reseña que con la llegada de los primeros locales de L?Occitane, Mont Blanc y Lacoste, la Manzana de Gómez se ha convertido en un fenómeno sociocultural desde que abrió hace pocas semanas y los cubanos se pasean azorados por sus corredores brillosos.
Sorprende para los cubanos de mayor edad, ver productos cuyo valor es mucho más de lo que podrán ganar en toda su vida. Para los más jóvenes resulta motivo de fotografías que compartirán en redes sociales, enviándoselas a sus familiares en Miami.
Recoge la AP, como recientemente Oswell Méndez y los miembros de su grupo de danza hip-hop De Freak posaron para su página de Facebook en el centro de la Manzana, en el sitio que ocupara un busto del líder comunista de comienzos del siglo 20 Julio Antonio Mella antes de ser quitado durante la renovación del lugar, que tomó varios años.
?Es un lugar que está muy dotado, bonito?, expresó Méndez, de 24 años. ?Es algo que no hemos visto?.
Cinco pisos tienen La Manzana de Gómez, próximo al boulevard arbolado del Prado, que divide la zona colonial de La Habana. En junio abrirá sus puertas un hotel de cinco estrellas propiedad de la agencia turística de los militares, Gaviota, administrado por la cadena de lujo suiza Kempinski.
?Nos duele porque yo no puedo comprar?, dijo Rodolfo Hernández Torres, un mecánico electrónico jubilado de 71 años que vive con una pensión de 12,50 dólares al mes. ?Hay gente que puede llegar a comprar aquí pero de diez hay uno. La mayoría del país no tiene sueldo? para estas cosas.
El hotel está recibiendo buenos comentarios, pero muchos turistas dicen que el mall de lujo les parece repulsivo.
?Fue una gran decepción?, comentó Jeannie Goldstein, quien trabaja en marketing de deportes en Chicago y el sábado culminó un viaje de seis días que fue su primera visita a Cuba.
?Vine aquí para escaparme de estas cosas?, agregó. ?Esto es una manifestación de riqueza y de valores estadounidenses?.
El boulevard Prado fue escenario de la primera muestra de consumismo en gran escala auspiciada por el estado. En mayo del año pasado el gobierno cerró la calle para montar un desfile privado de modas de Chanel para un público que incluyó a los actores Tilda Swinton y Vin Diesel y a la súper modelo brasileña Gisele Bundchen.
La privatización temporal de la calle para una empresa internacional de artículos de lujo exclusivos generó profundo rechazo en Cuba y una reacción inusualmente dura de escritores e intelectuales. El ministro de cultura cubano renunció dos meses después, sin que se dieran a conocer las razones de su partida.
A muchos cubanos, no obstante, les encantó el desfile de Chanel y adoran la Manzana de Gómez, que ven como un indicio de que el país sabe que su futuro depende de que se abra a la riqueza extranjera.
?Estas son tiendas para millonarios. Atraer a turismo con dinero, eso es desarrollo, capitalismo?, manifestó Maritza García, de 55 años y empleada administrativa de una oficina. ?Todo lo que es desarrollo es bueno. Poco a poco va el país levantándose. Nosotros somos un país socialista pero la economía tiene que ser capitalista?.
Publicado en:https://cubanosporelmundo.com/blog/2017/05/09/pais-de-contrastes-cuba-tiene-su-mall-de-lujo/
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